sábado, enero 28, 2006

Trasladito

Puesto que estoy cansada de la dirección pesimista, deprimente y poco interesante que ha adquirido este blogg, he decidido mudarme y empezar uno de nuevo... Y de paso hacer las cosas mejor.

Así que, si os interesan mis desvaríos y tonterías... Tomad nota:

http://lamujertrampa.blogspot.com

Espero veros en próximas ocasiones... (y dejar bonito el otro blogg y pasar los links y eso).

Sed buenos... un poquito indecentes y... ligeramente picantes!

jueves, enero 26, 2006

El color de la magia

Hace ya unos cuantos meses ví en mi tienda de cómics habitual una obrita de teatro titulada Mort, una adaptación teatral de Stephen Briggs de una de las novelas de la saga de Terry Pratchett sobre las historias del "Mundodisco".
Fascinada por la obrita y encantada con la nueva versión que daba de la muerte me emperré en conseguir el primer libro de esta saga fantástica.
Así pues me enteré que en Palma (islucha triste y aislada del mundo en la que vivo) no se vendían.

Poco después viajé a Barcelona y, tal y como me habían aconsejado, visité la magnífica y famosa Gigamesh... La tienda del lector freak por excelencia y donde encontré no solo toda la saga del jovencito Ender, sino que allí estaba, frente a mis aún ignorantes ojos, una estantería repleta de historias del Mundodisco. Y fue así como me compré el primer libro: El color de la magia.

¿Qué decir sobre este libro? Original, fresco y divertido nos presenta un mundo plano sostenido por cuatro elefantes que viven sobre los lomos de la gran A´Tuin, la tortuga que soporta el peso del mundo y de sus cuatro enormes huéspedes. En este mundo, repleto de mágicas razas y de pintorescos personajes, vive el pobre Ricewind, un mago cuya existencia era relativamente tranquila hasta que conoció a un extraño turista y a su fiel y terrorífico equipaje que, con miles de patitas, persigue y defiende a su amo con una fiereza admirable.

Este es uno de esos libros que, al cerrarlo, nos impulsa a empezarlo de nuevo.

sábado, enero 21, 2006

Buenas noches

Digamos que soy una blogger ausente, que si este blog fuera mi hijo ya hubiera muerto de inanición. Pero… ¿No es cierto que el alma creativa viene en los peores momentos?

En algún momento de mi vida me di cuenta que, para ser poeta o crítico, hay que tener o bien talento, o bien estar amargado.

En mi caso… tan solo escribo bien cuando estoy amargada, cuando me encuentro al límite y no puedo expresar la causa por la cual me ahogo. ¿Por qué? Llamémoslo hipocresía, todo el mundo –sí, todos, no hace falta que nadie lo niegue- somos en cierta medida un poco hipócritas. Vale, sí, unos más que otros, pero todos hipócritas y marionetas del “qué dirán”.

Me gustaría exponeros ejemplos de hipocresía, sin embargo si hiciera eso tan sólo podría daros ejemplos reales y, como yo también soy hipócrita (sería injusto para mí y para el resto que no lo fuera) me guardo esas pequeñas gotas del mar de la hipocresía en el fondo de mi corazón, junto, claro está, a mi ego machacado y a aquellas cosas que tanto queremos pero que tememos decir en voz alta por si se esfumasen tan solo vocalizar sus sílabas.

Aaah, todos la odiamos pero nos abrazamos a ella. Es como el amante que nos seduce de noche y después negamos –perplejos por la acusación de habernos dejado- públicamente nuestras relaciones.

¿No es complejo el ser humano? Seamos sinceros… Qué preferimos que mueran… ¿Cien conejos o cien hipócritas? Piensa, al responder, que tú puedes ser uno de ellos.

martes, noviembre 29, 2005

Quisiera ser la musa que inspirase todos tus versos,
la loca valquiria que arrancase el amor de tus recuerdos;
Quisiera ser más importante.

Dejar de aparentar fortaleza
cuando sangran todas mis yagas,
dar conciencia de que pendo
sobre mil punzantes dagas.

Quisiera dejar las paranoias
y ser un único canto,
quisiera dejar el dolor para otros
cuyo martirio es más santo.

Dejar de escribir poemas,
dejar de dibujar deformada el alma,
poner el bolígrafo sobre el papel
y que no naciese nada.

Temblando al sentir la mano sobre su nuca
Mientras otra anhela su tacto,
Otra vida con un fin ya marcado,
Con el destino trazado a fuego sobre la carne.

La tristeza, la desesperación, el no poder hacer nada.
Impotencia que te destruye antes de que la carne
Definitivamente se deshaga;
Antes de empezar a sentir el dolor de la muerte
Sobre tu desprotegida espalda.

Nadie hace nada, nadie sabe nada:
Solo te darán compasión
con dulcificadas palabras vanas…
promesas sin futuro.

“Todo saldrá bien”
“No te preocupes”
“No pasa nada”.

Sólo que tu vida ya no es la misma.
Sólo que todo ha cambiado.
Sólo que vives sabiendo que el juego se acaba.
Sólo que estás muriendo.

“No pasa nada”

Y es cierto…
Estás difuminándote en esa nada.
Evaporándote como tantos otros…
En un recuerdo.

domingo, noviembre 13, 2005

Momento de felicidad

Es increíble la sensación de seguridad que te da el saber que tienes a gente a tu lado, aunque en algunos momentos hayas creído que estás solo.

En estos últimos meses han pasado tantas cosas en mi vida... He perdido a gente, he ganado a otras personas y aunque en ocasiones haya podido pensar que las cosas nunca podrían avanzar, que nunca podría volverme a sentir bien en mi totalidad, ahora sé que todo va en buen camino. La gente que he dejado atrás la seguiré queriendo, me quieran ellos o no, les importe o no; pero no está bien llorar sola por algo que los otros no lloran.

En estos últimos meses me he sentido mal por tantas cosas... ¿Por qué? Tampoco se es responsable de las acciones de otros, ya que los otros conservan en sus manos la posibilidad de actuar de una forma u otra.

En fin, que es increible lo segura que te puede hacer sentir hablar un par de horitas con un buen amigo. Momento de felicidad, adorémoslo. Ya entraremos en depresión por cositas más graves.

sábado, noviembre 12, 2005

Me gustaría crear un lugar en el tiempo, un lugar en el que aún conservase a toda la gente que quiero, un lugar estable en el que mi voz no temblase ni se quebrase por inseguridad. Un lugar en el que no añorase ninguna época, en el que considerase que el presente es el mejor momento.

Me gustaría mirar a mi alrededor y no ver ni un solo hueco, rodeada por todos.
... Me gustaría no haber perdido esas palabras que debí decirte aquel día.

viernes, noviembre 11, 2005

Censura

Mi nombre es Ana, tengo 19 años, y he vivido una infancia repleta de cómics, videojuegos, libros y películas violentas... estoy consternada porque no soy aquello que muchos dicen que debo ser al entretenerme con estas cosas: aún no he matado ni maltratado a nadie y me considero una persona bastante pacífica.

Siempre me ha asombrado la capacidad de algunas asociaciones para intentar censurar, suprimir y crucificar públicamente algunos productos que consideran elementos potencialmente perturbadores de la mente del adolescente. Más que por su afán censurador, por su hipocresía y sobreprotección.

Hipocresía porque en vez de concienciar a los padres para controlar el consumo de sus hijos deciden adoptar la vía más fácil, eliminar el conflicto.
¿Qué hacer? ¿Cómo controlar a sus hijos? Lo primero es enseñándoles desde bien pequeños la distinción entre ficción y realidad; con esa base ya eliminamos gran parte de su potencial psicópata. Si su hijo no logra hacer dicha distinción haga el favor de enviarlo a un buen psicólogo, plantearse la eficiencia de la educación que ha recibido y si la atención que le ha dedicado en sus años de vida ha sido realmente la que necesitaba.

La segunda forma es mirar la contraportada del producto y observar con admiración el plus y los numeritos que salen atrás, bien, eso es la edad recomendada. Es mucho mejor una censura individual que una censura generalizada y obligada, nos ahorramos así debates y discusiones innecesarias, a parte demostramos que estábamos preocupándonos de la psique de nuestros hijos antes de que suceda algún problema y nos veamos obligados a culpar a videojuegos, cómics y películas para ocultar nuestra negligencia. Porque aunque sea fácil culparles, el problema no están en los entretenimientos, sino en la incapacidad de separarlos de la realidad y, esta capacidad, ¡SE APRENDE!

Una de las causas por las cuales los jóvenes y adolescentes podemos llegar a confundir estos dos mundos es por la necesidad de evadirnos de la realidad, el deseo de estar en ese mundo fantástico en el que somos héroes . Y... ¿Por qué podríamos querer vivir en ese mundo con tanta fuerza que acabásemos substituyendo el propio? No hace falta pensar mucho para llegar a la conclusión de que en este, el real, hay bastantes problemillas; algo que nos supera y por lo cual solo podemos huir al no tener un método, ayuda o algo para intentar solucionarlo.

Sí, es más fácil destruir la evasión que ayudar a los jóvenes a solucionar sus problemas, al igual que es más fácil esconder las cuchillas que conocer aquello que nos induce al suicidio.

Así pues el problema no está en el tipo de entretenimiento, sino en el contexto que lo rodea, en la ineficacia de la educación recibida y en la debilidad emocional causada por la inexistencia de un pilar en el que apoyarse. Sí, es más fácil culpar a otros antes que admitir que nunca se fue un pilar, que buscar una forma con la que poder ayudarle o con la que conseguir su confianza.

A parte, no entiendo cómo están tan seguros de que sus conductas violentas son influencia de esto si hay tantos jóvenes que son violentos sin nunca haber leído un cómic ni dedicado más de dos horas a un videojuego.
No entiendo por qué se esfuerzan tanto en censurar una cosa que puede ser fácilmente controlada por los padres y no eliminan de la televisión programas como Gran hermano (ya que el año pasado hubo una escena de sexo en el Jacucci) o la mayoría de programas tele basura que hacen en horario infantil.